
Centro Sur. Social Science Journal. eISSN: 2600-5743. Julio 2021 - E. http://centrosureditorial.com/index.php/revista
Logrando que el futuro docente este expresamente formado para desarrollar una
actividad de índole pedagógica, despliega lo aprendido, a fin de decidir el mejor
camino posible y en consecuencia el más efectivo para atender las circunstancias
desafiantes del contexto educativo.
La competencia no solo constituye una toma de decisiones impensadas, exige
reflexión, formar un juicio de valor a luz del análisis de teorías previas, producto del
contraste de la interpretación fenomenológica de la realidad con la teoría formal,
Fernández (2020) “la fenomenología surge como un compromiso con la descripción
y la clarificación de la estructura esencial del mundo vivido, meditando sobre los
orígenes de la experiencia” lo cual impulsa la decisión de intervenir
competentemente para cambiar la realidad, exige para ello la movilización de
conocimientos habilidades y destrezas.
El logro de competencias además del despliegue reflexivo de capacidades, exige un
marco ético insoslayable, el cual permite al docente desenvolverse en su entorno
social con la necesaria credibilidad de sus actos, debe definirse a “la investigación
educativa como un espacio de indagación en donde se resuelven las problemáticas
derivadas del currículum, de las situaciones áulicas, de las relaciones
interpersonales y de las relaciones de la escuela comunidad, entre
otras”(Gutierrez, 2019), lo cual genera respeto y confianza en los estudiantes,
movilizando, en tal sentido, aprendizajes que sin lugar a dudas, sin el componente
ético, no lograrían el impacto necesario que facilite su asimilación o construcción.
El ejercer la docencia indudablemente exige el logro de competencias que permitan
probidad en la prestación del servicio educativo, por ello el logro de las competencias
en el profesional de la Educación, constituye una condición sine quanon para el
ejercicio profesional, “la concreción de levantar competencias específicas de los
profesores de educación física bajo una mirada integradora en donde participen
diferentes actores del proceso, lo que es considerado como fundamental para poder
avanzar de una forma pertinente, eficaz y totalmente contextualizada con el medio
educativo escolar” Herrera (2019), lo cual indudablemente deben ser desarrolladas
en el proceso de formación inicial docente.
En el lenguaje de la formación inicial docente, de acuerdo a Alsina, Batllori, Falgàs,
& Vidal (2019), se aprecian otros conceptos que es necesario aclarar y que forman
parte del constructo teórico que subyace al ejercicio profesional, las capacidades,
por ejemplo, que constituyen la triada de conocimientos, habilidades y actitudes, que
se despliegan a finde enfrentar un problema, las capacidades predisponen al
docente para actuar de forma competente.
La expertice del futuro docente se construye desarrollando las habilidades que
posee, ya sean de tipo social, cognitiva o motora, constituyen el germen del acto de
relacionarse con los demás en un contexto determinado, asumiendo las diferencias
y la diversidad como condición del ejercicio docente. Es vital para el docente
comunicarse con los demás, establecer interrelaciones en diferentes escenarios
propicia un clima idóneo para el aprendizaje, para Cruz (2020) “el conocimiento de